may
21
Mónica Chuji G.
[Ponencia presentada en el Foro Internacional sobre Interculturalidad y Desarrollo.
Uribia, Colombia, 23 de mayo de 2009.]
Como todos sabemos, a inicios del mes de marzo de 2007, los fondos de inversiones en hipotecas subprime de Bear Stearns colapsaron y dieron origen a una de las crisis financieras y económicas más profundas de las últimas décadas. Este hecho sucedido en la economía mundial y me parece pertinente para problematizar la globalización, el desarrollo y la interculturalidad mencionar este hecho.
En efecto, la crisis mundial originada en los países más ricos, que forman parte del llamado G7, ha implicado la intervención del Estado para evitar el colapso de los mercados financieros globales. En lo que va en estos dos años y medio, desde el estallido de la crisis, los países del G7 han destinado cerca de 5 billones de dólares a los mercados financieros y han reconocido la necesidad de establecer mejores mecanismos de regulación y control financiero.
Ahora bien, cinco billones de dólares es una cantidad demasiado grande como para ser siquiera imaginada. En el año 2007, el producto nacional bruto de Estados Unidos fue de 13,86 billones de dólares. Podemos imaginar entonces que en estos dos años, se destinó a los mercados financieros alrededor de un 40% del monto de la riqueza total de Estados Unidos.
Es una paradoja de los tiempos que las necesidades para superar la pobreza mundial y cumplir con los objetivos de desarrollo del milenio de las Naciones Unidas, para los países más pobres, no llegue a los 100 mil millones de dólares, una fracción insignificante en relación a lo destinado para salvar al sistema financiero mundial. Los montos para reducir la pobreza en el África son más modestos, no llegan a 55 mil millones de dólares. De la misma manera para dotar de servicios básicos a la población más pobres de América Latina, se habría necesitado de una pequeña fracción de los recursos que se destinaron a los mercados financieros. De hecho, en EEUU, la administración Bush vetó un proyecto de ley para dar salud gratuita a los niños, en un programa que costaba alrededor de 6 mil millones de dólares. El argumento de la administración Bush fue que no había recursos para financiar este programa de salud pública. Días después, la misma administración Bush estaría ejerciendo presión al Congreso norteamericano para destinar billones de dólares en salvatajes bancarios.
Estos hechos me parecen pertinentes porque permiten clarificar la distancia que hay entre los discursos y las realidades del poder, y al mismo tiempo demuestra que muchos de los discursos actuales son más un mecanismo de colonización ideológica y epistemológica, que discursos que tengan alguna validez social y científica. Quiero referirme de manera especial al discurso de la globalización.
Durante las dos últimas décadas fuimos testigos de la forma por la cual se construyó el discurso de la globalización como un discurso que cerraba el horizonte de posibilidades humanas a las coordenadas de los mercados y de los agentes económicos. Los Estados, el sistema de Naciones Unidas, la cooperación internacional al desarrollo, las instituciones multilaterales, todas ellas, empezaron a pensar, hablar y proceder en función de la globalización, la eficiencia de los mercados, y la pobreza como un fenómeno estrictamente económico y asociado al consumo. Ahora bien, vemos como esa realidad construida desde el discurso de la globalización finalmente fracasó y está conduciendo a la humanidad a una crisis sin precedentes. Sin embargo, los discursos parecen no haber sido afectados por la realidad. Hay una crisis mundial que ha obligado a la humanidad a realizar un ejercicio enorme para salvar a los bancos, porque los cinco billones de dólares son una factura que finalmente la pagaremos todos, pero los discursos y las ideas siguen enunciándose como si nada hubiese sucedido.
Si la globalización fracasó, si los mercados fracasaron, es normal, en cualquier circunstancia, que los discursos que legitimaron y sustentaron a la globalización y a los mercados, empiecen también a cambiar y acusen recibo de la crisis mundial. Pero seguimos hablando de la globalización como si nada hubiese cambiado en estos últimos años. Como si la crisis fuese un fenómeno circunstancial y circunscrito a pocos países y como si la factura de cinco billones nada tenga que ver con nosotros. Esta actitud de colonialismo teórico tiene un lado ético: procedemos como si fuese absolutamente normal que se destinen cinco billones de dólares para salvar a los bancos y no nos inmutamos que no gastemos un centavo para superar la pobreza, la discriminación, la violencia.
Por ello, hablar de globalización, cuando el mundo entero está sufriendo las consecuencias perversas de los mercados, me parece más un acto de cinismo y de connivencia con el poder. Entonces, considero pertinente que empecemos a mantener distancias críticas con esos discursos legitimadores del poder. La crisis mundial nos está demostrando que un sistema que decide proteger a sus mercados más que a los seres humanos que la conforman, es un sistema enfermo, un sistema que debe ser relevado por la historia.
La crisis mundial me permite poner en relieve otro tema que me parece importante y que tiene larga data en el discurso moderno: el discurso del desarrollo. Pienso que la globalización y la crisis son la manifestación de algo más profundo y que hace referencia a la episteme misma del sistema. Es la noción de que el hombre está separado de la naturaleza y que debe utilizar a la naturaleza y a los demás seres humanos como instrumentos para lograr fines egoístas. Esta utilización a la naturaleza, sin ningún tipo de consideración ética, y que se revela absolutamente pragmática, es propia del ser moderno. Esta dimensión de egoísmo y de individualidad, también es propia del ser moderno. En el siglo XIX nació la utopía de ese ser moderno bajo la forma de progreso.
La ideología del progreso se ha revelado perversa. Las guerras y los campos de concentración constituyeron una clausura del discurso del progreso, pero no de la idea del progreso. Esta idea se va a transformar en la noción moderna de desarrollo. Sin embargo, el desarrollo es tan perverso como lo fue en su tiempo la idea del progreso. Quiero advertir dos dimensiones de la perversidad del discurso del desarrollo: la primera hace referencia a la relación del hombre con la naturaleza que en el discurso del desarrollo es puramente instrumental y que ahora amenaza con convertirse en un problema de sobrevivencia de la especie humana. La segunda dimensión hace referencia a la subordinación de la ética al crecimiento económico: si para crecer en términos económicos es necesario borrar de la superficie del planeta hasta el último árbol, la noción de desarrollo no tiene impedimentos.
Por ello necesitamos superar las nociones de modernización, desarrollo y crecimiento económico por una forma de vida convivial, respetuosa y armónica. Los pueblos indígenas tenemos ese conocimiento, tenemos esa práctica, tenemos ese legado que viene desde nuestros ancestros, y la queremos compartir con todos: se trata del sumak kawsay traducido al castellano el buen vivir o vida en armonía.
Poco a poco, el concepto del sumak kawsay ha empezado a emerger de la invisibilización de la que fue objeto por más de cinco siglos. El sumak kawsay es la alternativa al progreso, al desarrollo, a la modernidad. Es una noción que quiere recuperar esa relación armoniosa entre los seres humanos y su entorno. Entre la humanidad y sus semejantes.
El sumak kawsay no es el retorno al pasado ni a la edad de piedra, ni a la época de las cavernas, y tampoco reniega de la tecnología ni del saber moderno, como lo han argumentado los promotores del capitalismo. El sumak kawsay se inscribe en el debate sobre el destino que deben tener a futuro las sociedades y los seres humanos. Para el sumak kawsay lo fundamental son los seres humanos, no los mercados ni los afanes productivistas del crecimiento económico. Por ello, el sumak kawsay plantea que para salir de la visión productivista hay que entrar en un proceso de decrecimiento de la producción de cosas para entrar en un proceso de crecimiento humano medido no en términos de cosas, sino en términos humanos. En ese contexto las nacionalidades y pueblos indígenas necesitamos reivindicar nuestra autodeterminación, para profundizar y extender las prácticas del buen vivir hacia la sociedad.
El planeta está enfermo. Las selvas, los bosques, los ríos, las montañas, están agonizando. El modelo que hemos creado, el modelo de desarrollo, de crecimiento de mercados, de egoísmos competitivos, de globalización de mercados, nos está conduciendo a una catástrofe ambiental de impredecibles consecuencias. Quisiera exagerar, pero los datos nos indican que los niveles de contaminación ambiental empiezan a cruzar los niveles críticos e irreversibles. Al lado de la catástrofe ambiental está la catástrofe humana que está produciendo el actual sistema: pobreza, inequidad, violencia, confrontación. El sistema no da más. Está agotando sus posibilidades históricas y es preciso que empecemos a pensar en las alternativas. El Buen Vivir, como parte de un Estado Plurinacional, es la alternativa para evitar la catástrofe humana y ambiental del capitalismo.
Esto me permite finalizar con una reflexión a propósito de la interculturalidad en un plano diferente: aquel del diálogo civilizatorio. Pienso que la interculturalidad debe ser puesta en la dimensión de ubicar puentes en la transición civilizacional. Es decir, la interculturalidad debe ser la forma por la cual conservemos lo mejor de este sistema, para ir transitando hacia un nuevo sistema que supere de manera definitiva al capitalismo y a la modernidad. Vista de esta manera, la interculturalidad se convierte en una de las formas más convenientes para superar el desarrollo y transitar hacia el sumak kawsay.
La interculturalidad debe abrir ese diálogo civilizatorio. Debe permitir la comprensión de los valores éticos de la modernidad que pueden ser rescatables con aquellos valores éticos de los pueblos y naciones indígenas. Debe convertirse en una apuesta de la humanidad por resolver los problemas que la confrontan.
La interculturalidad debe ser la base desde la cual empezar ese diálogo de saberes con miras a, y es literal, salvar a la humanidad del capitalismo y de la modernidad. Puede ser que suene utópico, pero la utopía es uno de los valores más bellos de la modernidad. Es necesario rescatar esos valores y empezar ese trabajo de todos en el cual vayamos, como decía la líder indígena ecuatoriana Dolores Cacuango, sembrando de paja de páramo al mundo, porque la paja de páramo por más que le arranque vuelve a crecer.
may
21
De gira el ministro de Agricultura se reunió en Abu Dhabi con el ministro de Ambiente y Agua local, para estrechar relaciones..

Durante el encuentro con el Ministro de Agricultura argentino,
Norberto Yauhar, el ministro de los Emiratos Arabes,
Rashid Ahmad bin Fahad, manifestó la necesidad y la posibilidad de incorporar más productos argentinos en los sistemas de comercialización que operan en los países árabes.
“Lo fructífero del encuentro fue que se planteó la necesidad de empezar a estudiar un mejoramiento en la oferta de productos argentinos con alto valor agregado y líneas Premium, acompañado de una mejora sustancial en la conectividad para que esos productos puedan llegar en tiempo y forma a los centros de distribución locales”, señaló Yauhar.
“Todo esto nos obliga a repensar nuestros sistemas de comercialización y su funcionamiento”, remarcó Yauhar, quien le solicitó a su par de Emiratos Arabes apoyo en materia de logística, incrementando las frecuencias de vuelo de carga.
En este contexto, el ministro argentino le expresó a su par de Emiratos Arabes una frase pronunciada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante su gira por Angola quien señaló que “no estamos en lo que muchos piensan que es una época de cambios sino en lo que nosotros entendemos que es un cambio de época”.
Yauhar resaltó que este cambio de época a la que refiere la Presidenta, marca también la necesidad de un cambio en la visión de cómo debe comercializar la Argentina “entendiendo que debemos incorporar nuevos socios estratégicos en nuestros procesos de comercialización para llegar con nuestros productos de alto valor agregado a los nuevos centros de consumo”.
Este concepto de la presidenta argentina fue claramente aceptado por el ministro de Emiratos Arabes el cual expresó que su país está dispuesto a ser parte de ese cambio y a acompañar en el proceso a la Argentina como socios en esta nueva concepción del mundo.
“Utilizando la logística ya instalada y los distintos puertos en el país, vamos a impulsarnos desde esta plataforma de negocios para llegar a India, Pakistán, entre otros países, logrando un salto de calidad muy importante para la Argentina en materia comercial y la posibilidad de llegar con nuestros alimentos a mil millones de habitantes”, señaló Yauhar.
Asimismo, Rashid Ahmad bin Fahad, destacó el rol de Argentina como “líder mundial agroalimentario” y apuntó: “Argentina debe aprovechar su lugar estratégico en materia agroalimentaria para abrir posibilidades a otros productos industriales”.
Por la Argentina participaron el embajador argentino en Emiratos Arabes, Rubén Caro; el subsecretario de Pesca, Miguel Bustamante; el subsecretario de Valor Agregado y Nuevas Tecnologías, Oscar Solís; el subsecretario de Coordinación Política, Gustavo Alvarez y el coordinador del Prosap, Jorge Neme.
may
21
Con la llegada del calor los residuos mal depositados pueden generar problemas de higiene y roedores.
La concejalía de Media Ambiente ha retirado algunos contenedores de residuos verdes por el mal uso que se venía haciendo de los mismos.
El Ayuntamiento de Arroyo de la Encomienda se ha visto obligado a retirar varios contenedores de recogida de residuos del municipio ante conductas incívicas de algunos vecinos, que no respetan las normas a la hora de depositar los residuos de una forma correcta. A tal efecto, con la llegada del calor y los problemas que todo esto puede acarrear, incluso se ha llegado a plantear desde la concejalía de medio ambiente la posibilidad de ejecutar las sanciones que a tal fin dispone la ordenanza municipal para la prevención de actuaciones antisociales, de fecha 19 de septiembre de 2008, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Valladolid número 217, y que contempla sanciones que pueden oscilar entre los 750 y los 3000 euros. La policía municipal está capacitada y autorizada para proceder a denunciar a aquellos vecinos que no depositen las bolsas de basura o los residuos de una forma correcta, y ya ha recibido órdenes para que vigilen estas actuaciones.
Rocío de Fuentes, concejal de medio ambiente de Arroyo lamenta “tener que llegar a esta situación, pero hay un uso incorrecto de los contenedores soterrados. Los vecinos llevan las bolsas de basura de sus casas a los contenedores y no terminan de hacer bien su función. Muchos dejan las bolsas fuera de los contenedores o el cartón fuera de los recipientes destinados a tal fin. Donde hemos detectado que más sucede esto es en los de papel y cartón, en los que algunos vecinos no se molestan en meter o doblar los cartones, limitándose a depositarlos al pie del contenedor”.
NECESIDADES CUBIERTAS.
Actualmente se cubren todas las necesidades del municipio en cuanto a la recogida de residuos. Hay contenedores soterrados, tanto de orgánica como de selectiva. Igualmente hay contenedores verdes para los restos de poda y también contenedores para la recogida de aceites usados. Los viernes de cada semana, incluso hay un servicio de recogida de muebles y enseres puerta a puerta, previo aviso al ayuntamiento. Por último, está el punto limpio, muy poco utilizado, ubicado en el polígono industrial, en la calle Atlas, frente a Sotoverde, con un horario de 16 a 19 horas a diario, y de 9 a 14 horas los sábados y domingos.La recogida de residuos se efectúa a diario, y la concejalía se ha visto obligada a destinar a dos personas para introducir a diario los residuos dentro de sus contenedores para su posterior recogida y tratamiento, porque los vecinos los dejan fuera, con el coste que supone tener dos empleos destinados a tal fin.La concejalía de Medio Ambiente ha retirado los contenedores de verdes de sus ubicaciones “porque se estaban utilizando de forma incorrecta. Se tiraba en ellos cartón, muebles, escombros, restos de obras, etc. Probablemente porque resulta más cómodo dejar allí los restos, pero esa no es su función, y tenemos un sobrecoste en la recogida de esos contenedores si el contenido no es el que debe”, explica Rocío de Fuentes. Ahora, los contenedores verdes están ubicados en los huertos urbanos, tanto en los de Monasterio como en los de La Vega, y en el punto limpio.También Rocío quiere destacar que “es muy importante que los vecinos sepan que los contenedores están para uso particular de las familias de Arroyo, no para uso de las empresas de jardinería que se contratan a partir de estas fechas, que deben gestionar sus residuos y no dejarlos en este tipo de contenedores”. “Lo más importante, concluye Roció de Fuentes, es concienciar a los vecinos que es mejor vivir en un municipio limpio, y que es por el bien de todos”.Fuente:soydearroyo.elnortedecastilla.es
may
20
Marcela Valente – Tierramerica
La teoría del decrecimiento, que cuestiona la validez del desarrollo sostenible, se ve con otros ojos desde Argentina.
La idea revulsiva del decrecimiento económico tiene escasa prensa en una región como América Latina. Pero hay quienes se suman desde Argentina al debate internacional sobre un modo de vida que no tenga como meta el aumento del producto interno bruto (PIB).
En este país, como en otros de la región, la mirada se diferencia de la que sostienen académicos y organizaciones sociales del mundo industrializado, según fuentes consultadas por Tierramérica.
El trance de una crisis mundial sistémica y con varias dimensiones -ambiental, económica, energética- se pondrá sobre la mesa en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20), que se celebrará del 20 al 22 de junio en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.
Para los defensores del decrecimiento, no parece que el desarrollo sostenible “vaya a evitar el colapso ecológico ni a mejorar la justicia social”, que eran las metas planteadas 20 años atrás, en la Cumbre de la Tierra de 1992, celebrada también en Río.
Se busca entonces avivar las discusiones en la conferencia internacional Decrecimiento en las Américas, que va a celebrarse entre el 13 y el 19 de este mes en la sudoriental ciudad canadiense de Montreal y que será el tercer foro de este tipo, después de las citas de París y Barcelona, en 2008 y 2010 respectivamente.
Uno de los ideólogos de esta corriente, el filósofo y economista francés Serge Latouche, plantea que “la consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento”. En rigor, “convendría más hablar de ‘acrecimiento’, tal como hablamos de ‘ateísmo’”.
Sus partidarios proponen una disminución controlada y racional del consumo y la producción, permitiendo respetar el clima, los ecosistemas y a los propios seres humanos.
Sin embargo, Latouche aclara que no se trata de una alternativa concreta, sino de una “matriz que daría lugar a la eclosión de múltiples alternativas. Evidentemente, cualquier propuesta concreta o contrapropuesta es a la vez necesaria y problemática”.
En Argentina “el decrecimiento no aparece en los medios periodísticos ni forma parte de los programas académicos de economía política. Pero existe, sobre todo ahora, de cara a la reunión de Río+20″, dijo a Tierramérica el doctor en ciencias sociales Julio Gambina.
En América Latina, “donde el crecimiento económico fue endiosado en los años 90, el decrecimiento tiene mala prensa”, agregó Gambina, profesor de economía política de la Universidad Nacional de Rosario y presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas. En su opinión, “lo que hay que discutir mejor es cómo se crece”.
En esta región, varios países consiguen aumentar su PIB en base a “un modelo productivo extractivista” que crece en volumen, pero a costa del usufructo intensivo de recursos naturales que se van agotando, describió.
Por ejemplo, la producción minera a gran escala, que utiliza cianuro y causa un gran impacto ambiental, o la expansión del monocultivo de soja para exportación, a expensas de una producción rural diversa, dijo Gambina.
El sociólogo mencionó el caso de Brasil, donde movimientos afiliados a la red internacional La Vía Campesina cuestionan ese modelo y proponen recuperar la cultura productiva de los pueblos originarios, más amigable con los recursos naturales. Pero esos grupos “no son visibilizados”, dijo.
En estos países, señaló, no hay un balance generalizado que se resista al crecimiento. Al contrario, “el decrecimiento es asociado mayoritariamente a economías que están en crisis”, como las europeas.
La estadística María Elena Saludas, coordinadora nacional de la Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras Especulativas de Ayuda al Ciudadano (Attac), recordó que “el debate acerca de la imposibilidad de continuar con un crecimiento económico infinito en el marco de un planeta finito, viene de los años 60″.
La concepción del desarrollo sustentable, que comenzó a promocionarse fuertemente en la Cumbre de la Tierra de 1992, no cuestiona la estructura de poder mundial ni el sistema capitalista cuyo leitmotiv es el lucro, dijo Saludas.
Tampoco lo hará, cree ella, la “economía verde”, muy promocionada desde la Organización de las Naciones Unidas, convocante de Río+20: “Lo que debemos debatir”, señaló, “es que este modelo económico no se puede sustentar”.
Saludas cuestiona la expansión de monocultivos y la gran dependencia de las economías latinoamericanas de la exportación de productos primarios. También señala los límites a la expansión de la industria automotriz, por ejemplo en Argentina y en Brasil: “Un auto para todos no parece sustentable, tenemos que ir a un transporte eficiente y colectivo”, reflexionó.
En su opinión, el actual crecimiento del PIB latinoamericano genera “una extrema desigualdad” entre ricos y pobres. Los sectores que están en la base de la pirámide “apenas sobreviven”. A ellos, alertó, “no podemos hablarles de que no tienen que crecer”.
Ella prefiere destacar experiencias como la de Bolivia, donde un movimiento de pueblos originarios apela al Buen Vivir, en armonía con la Naturaleza y no a costa de los recursos naturales ni de la gente: “La teoría (del decrecimiento) me entusiasma, pero no si se trata de una propuesta de cambio individual de comportamiento, sino de que cada comunidad encuentre la manera de experimentar esta forma de vida”, sintetizó.
En cambio, Gambina puso reparos a un debate que, tal como está planteado, no logra sumar adeptos: “Si la discusión por el decrecimiento va a adquirir mayor volumen, es algo que está por verse. Hay grupos que presionan por un desarrollo diferente, que cuestionan el modelo productivo imperante, pero no tienen un ambiente cultural favorable”, dijo.
Gambina insiste en que la idea del crecimiento “subsiste como ideología de consenso, y por eso el debate del decrecimiento dista de ser un asunto hegemónico” en la región. A su juicio no se trata de “decrecer”, sino de “crecer de otra manera”.
“Hay que privilegiar la producción agrícola-familiar, producir y distribuir localmente” y también poner en cuestión la forma dominante de medir el desarrollo a través del PIB, dijo.
“El PIB solo cuenta lo que se crea, no resta lo que se destruye”, señaló. “Quizás el PIB puede bajar, como en Cuba o Venezuela, pero mejora la calidad de vida o la distribución. No necesariamente la calidad social se compadece con el crecimiento económico”, opinó.
may
19
Impulsado por la cartera ambiental, el proyecto del Sistema Federal de Manejo del Fuego está actualmente a poco de convertirse en ley nacional.
La norma aprobada por unanimidad en el Senado establece los presupuestos mínimos de protección ambiental en materia de incendios forestales y rurales.
A través de la institucionalización del Sistema Federal de Manejo del Fuego, quedará resguardada por ley nacional la protección de miles de hectáreas de bosques y pastizales que son arrasados cada año por incendios forestales y rurales, que no sólo causan daños en la flora y la fauna, sino que también ponen en riesgo la vida humana a causa de la expansión del humo.
El Proyecto de ley de Manejo del Fuego que fue impulsado por la cartera ambiental nacional, ya cuanta con la media sanción de la Cámara Alta y fue girado a Diputados para ser tratado en la próxima sesión.
El mismo tuvo el dictamen final aprobado por las comisiones de Ambiente y Desarrollo Sustentable; de Justicia y Asuntos Penales; y de Presupuesto y Hacienda. Del debate en comisiones participó la subsecretaria de Planificación y Política ambiental Silvia Révora, quien expuso sobre los beneficios que tendrá la ley.
“El Sistema Federal de Manejo del Fuego, integrado y consensuado con la provincias y los Parques Nacionales, hoy ya es una realidad que existe y funciona, al cual el Gobierno a través de la Secretaría de Ambiente aporta grandes esfuerzos, recursos y presupuesto”, afirmó la subsecretaria.
La norma establece como autoridad nacional de aplicación a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, a cargo de Juan José Mussi, que hasta el momento cuenta bajo su órbita con la estructura del Plan Nacional de Manejo del Fuego, y que ahora quedará institucionalizado en el ámbito del territorio nacional.
En ese sentido, el Coordinador del Plan Nacional del Fuego, Fernando Epele, dijo que “se legitima lo que hoy es un hecho: la protección del daño ambiental por causa de los incendios”.
“Gracias a la ley, la estructura del organismo de Manejo del Fuego quedará respaldado, consolidado e institucionalizado, pasando a ser éste Sistema Federal de Manejo del Fuego, una política de Estado”, aseguró Révora.
El Sistema Federal estará integrado por la autoridad nacional, las provincias y la Administración de Parques Nacionales.
A nivel local, cada jurisdicción será autoridad competente y designará un jefe de incendio que tendrá a su cargo implementar los dispositivos de ataque inicial, solicitar la participación de fuerzas de seguridad y reglamentar el uso del fuego según lo establecido en la ley 26.562 de Control de Actividades de Quema.
A su vez, se conformará un Consejo Asesor con los representantes de las organizaciones provinciales de manejo del fuego y se articulará con el COFEMA la implementación de políticas preventivas.
En materia de asistencia a catástrofes supranacionales, se gestionará la reciprocidad dando intervención a la Cancillería.
Si bien se incluye ésta disposición, el Plan Nacional de Manejo del Fuego brindó su ayuda en numerables incendios internacionales, por ejemplo, en enero último por la decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se enviaron a Chile brigadistas y medios aéreos para sofocar las llamas en el Parque Nacional Torres del Paine.
La ley del Sistema Federal de Manejo del Fuego también prevé el fortalecimiento de las brigadas de combate, “a través del presupuesto de la cartera ambiental se incrementarán los recursos humanos y el equipamiento”, sostuvo el Coordinador del Plan Nacional.
Para este año, está prevista la entrega de 50 autobombas forestales a distribuir en todo el país.
Equipamiento que se sumará a las 35 camionetas y 50 vehículos ente autobombas forestales, buses para traslado y ambulancias adquiridos durante 2011 por un monto superior a los 8 millones de pesos.
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