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Los glaciares en Mendoza se redujeron hasta 20% en menos de 50 años
La reducción de los glaciares, necesarios sobre todo en épocas de sequía, llega en Mendoza hasta 20% si se comparan los monitoreos actuales con los de hace cincuenta años (1963), última vez que desde organismos científicos se registró su presencia.
Así lo manifestó el director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), Ricardo Villalba, quien alertó ante referentes mundiales del cuidado ambiental sobre la necesidad de proteger los cuerpos de hielo que aún subsisten.Con la prudencia científica que lo caracteriza, Villalba aclaró que los datos son preliminares y que habrá que esperar hasta fin de año para acceder a resultados definitivos de la primera etapa del inventario de glaciares que desde 2010 se confecciona en Mendoza.Justamente una de las preocupaciones se centra en que siendo esta provincia la primera del país que registra las masas de hielo aún no adhiere a la ley nacional promulgada por la presidenta Cristina Fernández hace un año. Tanto el proyecto de adhesión a la norma nacional como una iniciativa para que Mendoza tenga su ley de cuidado de glaciares fueron aprobadas por la Cámara de Diputados local y ahora descansan en Senadores, informó el diputado Antonio Spezia (PD), autor de una de las propuestas.La realidad del retroceso de los hielos mendocinos fue evidenciada en la Tercera Conferencia Internacional sobre el Clima, Sustentabilidad y Desarrollo de las Regiones Áridas y Semiáridas que cerró ayer en la provincia ante 300 asistentes y 50 expositores.Los glaciares no fueron un tema incluido en la declaración de recomendaciones que después de este encuentro se enviará a la conferencia mundial de Río de Janeiro 2012, aunque sí se incluyó el manejo de los recursos hídricos.Pero la presencia de científicos del mundo sirvió para avanzar en acuerdos bilaterales que permitan fortalecer la investigación sobre las cuencas hídricas mendocinas, a las que abastecen los hielos de la montaña. Tanto que se firmó un convenio para que el estado de Ceará, Brasil, aporte tecnología satelital para profundizar el monitoreo de las zonas glaciares en los próximos meses. A cambio, en noviembre se enviará a científicos mendocinos, quienes contribuirán con su aporte a solucionar problemáticas de ese sector brasileño.José Pozzoli, coordinador del programas especiales de la Secretaría de Ambiente –entre ellos, la Agencia de Cambio Climático que con el Ianigla desarrolla el inventario de glaciares–, explicó: “El registro de glaciares surge de una necesidad de conocer cuál es la oferta hídrica de la que disponemos”.La reserva en épocas de sequía“Los glaciares son reguladores del recurso hídrico. Acumulan precipitación y nieve en forma de hielo que en los momentos más críticos contribuye a entregarnos agua. El caudal de nuestros ríos depende de la cantidad de nieve que cae en la cordillera, pero en años en que la precipitación es pequeña, los glaciares ayudan a que la sequía no sea tan grave”, detalló Ricardo Villalba sobre la función vital de los glaciares de la cordillera mendocina.La disminución de los cuerpos glaciares depende de la cuenca, por eso, según Villalba, hay sectores donde el retroceso es de 5% y otros donde se aproxima a 20%.Un ejemplo de cómo los glaciares retrocedieron es el Parque Provincial Aconcagua. Dos de los cuerpos más importantes registrados en 1900 hoy no existen.Para José Pozzoli, la principal causa es el calentamiento producto del cambio climático: “La temperatura en la cordillera aumentó, si bien no tenemos un registro específico, y eso contribuyó a la reducción”.Cecilia Osoriodiariouno.com.ar